Disfruto de la vida de artista casi tanto como si la libertad fuera su único, último y preciso objetivo. Comunicarse es vital para ello, y sin embargo el arte egoísta desprecia este vínculo a cambio del aplauso de algunos jueces, curadores, intelectuales y mercaderes.
El arte tiene tantos cuestionamientos, que muchos logran convertir esa vida de artista en una pregunta cínica, acerca del precio, premios, exposición y venta de su obra.
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