La vida de un biker, artista plástico, cinematográfico, aprendiz de teatro y cocina no es para nada rutinaria.
Sobre todo viviendo en estas latitudes de la ingratitud.
Puedo contarles muchas historias, las de alegrías en su mayoría pasajeras y los amargos fracasos que son muchos, aunque las lecciones son para siempre. Pero sobre todo, hacerles cómplices en el camino hacia la próxima.
Bienvenidos a mi mundo, mi mundo indomesticable.
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